

Si buscas un tratamiento de durezas en los pies en Xàtiva porque tienes la piel endurecida, áspera o dolorosa, en nuestra clínica podemos ayudarte a recuperar el confort al caminar. Las durezas son una de las alteraciones más habituales de los pies y pueden aparecer en la planta, los talones, los laterales o debajo de los dedos.
Aunque en ocasiones las durezas no provocan molestias, cuando aumentan de grosor pueden generar dolor, presión, sensación de quemazón e incluso grietas. Por eso, cuando aparecen de forma recurrente, no debemos limitarnos a eliminar la piel endurecida: también es importante valorar qué está provocando su aparición.

En nuestra clínica de podología en Xàtiva realizamos una valoración individualizada antes de establecer el tratamiento. Observamos dónde se encuentra la dureza, qué extensión tiene, si provoca dolor y si existe alguna alteración del pie que pueda estar aumentando la presión sobre esa zona.
El tratamiento consiste en eliminar de manera profesional y controlada el exceso de tejido endurecido. De esta forma conseguimos reducir la presión y las molestias producidas por la hiperqueratosis, al mismo tiempo que mejoramos el estado de la piel.
Cuando las durezas aparecen continuamente en el mismo punto, también valoramos la forma en la que el paciente apoya y utiliza el pie. En determinados casos, un estudio de la marcha y de la biomecánica puede ayudarnos a identificar una distribución inadecuada de las cargas.
Las durezas aparecen principalmente como respuesta de la piel ante una presión o fricción repetida. Cuando una zona del pie soporta una carga excesiva de forma continuada, la piel puede engrosarse para protegerse.
Entre los factores que pueden favorecer su aparición encontramos:
Por este motivo, una dureza que vuelve a aparecer poco después de haberla eliminado puede indicar que existe una causa que continúa generando presión sobre esa zona.
Las durezas en la planta de los pies son especialmente frecuentes porque esta zona soporta una parte importante de nuestro peso durante la marcha.
Podemos encontrarlas debajo de los dedos, en la zona de los metatarsianos, en los laterales o en otras áreas sometidas a presión. Algunas personas únicamente notan la piel más gruesa y áspera, mientras que otras sienten dolor al apoyar.
Cuando la dureza aparece siempre en el mismo punto, es recomendable estudiar el apoyo del pie. Si existe una sobrecarga localizada, eliminar la hiperqueratosis puede aliviar las molestias, pero será necesario controlar también el factor que está provocando esa presión.
Los talones son otra de las zonas donde podemos encontrar piel engrosada. La presión durante la marcha y la sequedad pueden hacer que la piel pierda elasticidad y adquiera un aspecto áspero.
Cuando la piel está muy seca, pueden aparecer pequeñas grietas que, si aumentan de profundidad, llegan a resultar dolorosas. En estos casos, además del tratamiento profesional de la dureza, es importante mantener una hidratación adecuada y seguir las recomendaciones indicadas para cada tipo de piel.
Si observamos grietas profundas, sangrado, inflamación o dolor importante, recomendamos realizar una valoración podológica.
Aunque habitualmente utilizamos ambos términos para referirnos a la piel endurecida, no son exactamente lo mismo.
Las durezas suelen ser zonas más amplias de piel engrosada, mientras que los callos o helomas suelen estar más localizados y pueden presentar un núcleo endurecido que aumenta la presión sobre un punto concreto.
En nuestra clínica de podología en Xàtiva, tratamos diferentes alteraciones de la piel del pie, entre ellas hiperqueratosis, helomas, callos, durezas, verrugas plantares e infecciones de la piel y las uñas.
Cuando una dureza es gruesa, dolorosa o reaparece constantemente, recomendamos acudir al podólogo en lugar de intentar eliminarla en casa con instrumentos cortantes.
El tratamiento profesional permite retirar el tejido endurecido de forma controlada y valorar al mismo tiempo el estado de la piel. Esto es especialmente importante cuando existen otras alteraciones asociadas.
No recomendamos utilizar cuchillas, tijeras u objetos cortantes para quitar las durezas. Una pequeña herida puede convertirse en un problema mayor, especialmente en personas con diabetes, problemas circulatorios o alteraciones de la sensibilidad.
También debemos tener precaución con determinados productos destinados a eliminar callosidades, ya que algunos contienen sustancias queratolíticas que pueden irritar o lesionar la piel si se utilizan incorrectamente.
Según MedlinePlus, los callos y las callosidades se relacionan con la presión y la fricción repetidas, por lo que también resulta importante reducir el factor que está provocando el engrosamiento.
Esta es una de las situaciones más frecuentes. Una persona puede eliminar una dureza y comprobar que, después de unas semanas, vuelve a aparecer exactamente en el mismo lugar.
Esto sucede porque retirar la piel endurecida no siempre elimina la causa que la está produciendo.
Si existe una sobrecarga en una determinada zona de la planta, un dedo deformado, un juanete, una alteración de la pisada o un calzado que genera demasiada fricción, la piel continuará recibiendo estímulos que pueden provocar una nueva hiperqueratosis.
Por eso, cuando las durezas son recurrentes, combinamos el tratamiento local con una valoración global del pie. En función de cada caso, podemos estudiar la marcha y analizar cómo se distribuyen las cargas durante el apoyo.
En determinados pacientes, las plantillas personalizadas pueden formar parte del tratamiento cuando existe una alteración en la distribución de las presiones.
No todas las durezas necesitan plantillas. Primero debemos estudiar el pie y determinar si existe una sobrecarga que pueda corregirse mediante una solución ortopodológica.
Cuando está indicado, una plantilla personalizada puede ayudar a redistribuir determinadas cargas y mejorar el apoyo del pie. En nuestra clínica también realizamos plantillas personalizadas y tratamientos relacionados con la biomecánica del pie.
Recomendamos realizar una valoración podológica cuando las durezas producen dolor, aumentan de tamaño, aparecen repetidamente o dificultan caminar con normalidad.
También es conveniente acudir si observas:
En estas situaciones, el tratamiento debe adaptarse al estado concreto del pie y a las características de cada paciente.
El objetivo del tratamiento de durezas en los pies en Xàtiva no es únicamente eliminar la piel endurecida. También buscamos conocer por qué aparece, reducir las molestias y establecer medidas que ayuden a prevenir su reaparición.
En nuestra clínica de podología en Xàtiva tratamos las diferentes alteraciones que pueden afectar a la piel, las uñas y la estructura del pie. Cuando una dureza está relacionada con una sobrecarga, podemos complementar la atención podológica con una valoración biomecánica.
Si tienes durezas, callosidades o zonas de piel endurecida que te molestan al caminar, puedes contactar con nuestra clínica de podología en Xàtiva para solicitar una valoración.
En muchos casos podemos retirar el exceso de tejido endurecido durante una sesión. La evolución posterior dependerá de la causa de la dureza y de los cuidados recomendados.
Sí, pueden reaparecer si continúa la presión o fricción que las provoca. Por eso es especialmente importante estudiar las durezas que aparecen repetidamente en el mismo lugar.
No recomendamos utilizar cuchillas, tijeras ni otros instrumentos cortantes. Es preferible que la eliminación del tejido endurecido la realice un profesional, especialmente si existen factores de riesgo.
Sí. Aunque algunas durezas son indoloras, un engrosamiento importante puede generar presión y molestias al caminar, especialmente cuando existe una sobrecarga localizada.
Cuando las durezas son dolorosas, recurrentes, muy gruesas, presentan grietas o afectan a nuestra forma de caminar. También debemos extremar las precauciones cuando existen problemas de sensibilidad, circulación o diabetes.